jueves, 10 de marzo de 2011

Refugios de animales en Uruguay Investigación

                                                                                                               Denisse Núñez Pintos
Flacos, sarnosos, accidentados, muertos al costado de rutas y caminos. Es una cruel realidad que resulta cotidiana y que a diario afecta directamente a los animales. Los refugios son una alternativa que intenta subsanar los problemas que sufren, pero a causa del gran número de animales  que se encuentra en ésta situación, las carencias son inminentes.  
A las afueras de la capital de nuestro país, existen tres refugios que son destacados a nivel nacional: Animal Help, S.O.S. Canino  y El Refugio. 

Los mismos albergan un gran número de animales, (150 en promedio, exceptuando El Refugio que tiene a cargo 640 perros y 64 gatos), que en la mayoría de los casos llegan accidentados gravemente o con signos de padecer alguna enfermedad.


“Antes se recibía algún animal sano igualmente, pero después cuando la población comenzó a aumentar se fueron restringiendo cada vez más los ingresos a casos especiales” explicó Gabriela Daguerre, miembro de la directiva de El Refugio.

Se calcula que si una perra tiene dos camadas por año, de cinco crías cada una, cuando tenga siete años habrán nacido 5.000 perros entre ella y su descendencia.

La mayor parte de los refugios ya excede el límite de ingresos.

Costear los gastos que insumen la alimentación, los tratamientos, las vacunas, las castraciones, etc. no es una tarea sencilla.
 

Para ello, cuentan con socios que pagan una cuota mensual y reciben servicios veterinarios más baratos, además de alguna donación esporádica de dinero o alimento, y en el caso de S.O.S Canino la empresa Nanvel S.A. todos   los   meses    cubre   los gastos de alimentación desde hace 15 años.
 

Sin embargo, muchos gastos se pagan con el dinero que sale del propio bolsillo. Sólo uno de ellos (El Refugio) cuenta con apoyo estatal. El Ministerio de Economía y Finanzas destina todos los meses $14.000, un 10,7% del gasto fijo.
 

DESAMPARO.
 No sólo económicamente los refugios están desamparados gubernamentalmente, sino también en materia legal. 

En Uruguay existe una única ley, la 5.657 que data del siglo pasado (1918) y se denomina “juegos prohibidos”.
 

La misma se adecuaba muy bien al contexto histórico por el que atravesaba nuestro país, en donde los espectáculos que fomentaban la violencia hacia o entre los animales eran frecuentes.

Pero a pesar de su antigüedad ésta ley sigue vigente y es la única que le otorga a la autoridad policial la facultad de hacer cesar cualquier acto de maltrato. Según el artículo número cuatro le compete la actuación al Juzgado de Faltas en Montevideo y a los Juzgados de Paz en el interior.

También existe el decreto Municipal número 13.981 de Montevideo, creado en el año 1967 que prohíbe dejar animales sueltos en la vía pública y toda clase de maltrato tanto en la vía pública como en la privada. Pero esto no es suficiente. Las protectoras apuntan a la creación de una Ley de Bienestar Animal y Tenencia Responsable.
 

“Para la madurez legal que hay en Uruguay, ese (la ley) es el único elemento que tenemos las protectoras para hacer cesar el maltrato. Estamos en un momento en que deberíamos tener otra arma legal para complementarla, y no solamente para cesar el maltrato, sino para evitar que se produzca, ya estamos en una etapa de prevención, de obligar la castración y la identificación, de hacer un registro de mascotas para que la gente sea un poco más responsable”
 afirmó Gabriela Moreno de S.O.S. Canino y agregó: “todos te prometen la ley en período preelectoral, colorados, blancos y frente amplistas, vamos a ver si la vota alguien. El año pasado se presentó un proyecto donde había una cláusula que prohibía la eutanasia de un animal, a menos que sea para evitar el sufrimiento innecesario, pero saltaron todos los umbandistas y fueron a protestar al Parlamento, no te olvides que en este país la libertad de cultos, es la libertad de curros”.

DENUNCIAS. Casi todos los días los refugios reciben denuncias ya sea de maltrato, o de animales que 
se encuentran abandonados en situaciones hostiles, o sueltos en la vía pública. 

“Cada vez hay mayor cantidad de gente que se preocupa por los animales, la sociedad uruguaya está evolucionando, entonces no puede soportar ver los maltratos”, dijo Mary Brown.

Las protectoras tratan de asesorar a los denunciantes del procedimiento que deben seguir. Éste consta en realizar la denuncia escrita por triplicado en la comisaría, exigiendo que se cumpla con la cláusula que implica mantener la identidad del denunciante en el anonimato. Y establecer qué protectora se haría cargo de la requisa en el caso que el juez lo determine.
REQUISAS. Forman parte de la postal montevideana los carros tirados por caballos, que muchas veces deben soportar el doble de su peso en carga. Esto, sumado a la mala alimentación, a  duros castigos a los  que son sometidos, a la falta de atención veterinaria y las extensas jornadas de trabajo, constituye un problema para la salud del animal. Las protectoras detectan las situaciones extremas y proceden a aplicar la ley. “Lo que nosotros tomamos en cuenta para requisar es una relación. La carga  y  el carro  no  pueden  exceder  el  peso  del  caballo”,
explicó Mary Brown, fundadora y responsable de Animal Help y dijo: “es muy brava la requisa de caballos abandonados”. Según sus declaraciones ha sucedido que los dueños del animal requisado vuelven a buscarlo  y el  juez  de turno se los devuelve y ahí comienza la lucha para obtenerlo de nuevo. “Las protectoras tenemos el problema de que requisamos perros y caballos maltratados y el juez no puede decidir en ningún caso que esa persona no pueda volver a tener ese animal” explicó Gabriela Moreno y agregó: “tenemos seis equinos que fueron requisados por maltrato de gente que los tiene y piensa que son una máquina que labura 24 horas, que no le da de comer, que le pega cuatro palos y funciona igual”. 

El Refugio, por otra parte, no tiene caballos requisados porque decidieron implementar una herramienta a largo plazo: la educación. Todas las semanas concurren a los asentamientos para vacunar y desparasitar a los animales, realizando un trabajo en conjunto con los hurgadores.

ADOPCIONES.
 En algunos refugios más que en otros, las adopciones son frecuentes, pero es mayor el número de adoptantes que las adopciones, ya que muchos de ellos no cumplen con los requisitos exigidos para adoptar. Los mismos implican tener un lugar cercado donde el animal no pueda salir a la calle sin consentimiento   de  los  dueños, tener acceso a servicio veterinario y poder pagar los gastos de alimentación y vacunas, entre otros. 

Todos los animales se entregan castrados y desparasitados. “Soy bastante severa con las adopciones, no cualquiera tiene derecho a tener un perro, ni está capacitado para ello, soy bastante estricta en preguntar qué perros tuvo antes, qué fines tuvieron, qué veterinario los atendía; son todas pautas que me dicen que la persona no los dejaba todo el día suelto en la calle y se lo mató un auto”. Declaró Gabriela Moreno.
PICHICHOS.  Un fenómeno que sucede cada vez con más frecuencia, es la aparición de perros de raza abandonados o accidentados, que terminan siendo albergados en los refugios. 

Tan pronto llegamos a Animal Help nos presentaron a Flucke, un ovejero alemán puro, tatuado, que había sido encontrado accidentado en la ruta Interbalnearia hacía unos días atrás.
 

Y no es el único caso.
La responsabilidad recae muchas veces en seudo criadores, que no están habilitados para desempeñar ésta tarea y utilizan la cría como un negocio siniestro, ya que intentan explotar al máximo la capacidad reproductiva de las hembras, que terminan muriendo de desnutrición o descalcificación. 

“Estamos llegando a un punto los refugios uruguayos que yo creo que ni en Europa pasa, están apareciendo perros de raza castrados en la calle, generalmente ya no hay tantos 'marca perro'. Hace falta la parte de regulación de cría y venta”,
 aseguró Gabriela Moreno. 

Una de las anécdotas más impactantes la narró Gabriela Daguerre de El Refugio, refiriéndose a una requisa que se realizó en la zona del Cerro tres años atrás. Allí, vivía una pareja en una casa de dos habitaciones, en las cuales tenían encerrados 70 perros de raza en muy mal estado, utilizados para reproducción. Incluso añadió que debajo de las camas habían animales muertos.
 

VOLUNTARIOS.
 Todos los refugios cuentan con gente que a pesar de las carencias, está dispuesta a ayudar, tanto económica como afectivamente. Los voluntarios son una pieza fundamental. 

"Las 'madrinas´(voluntarias) son las que bañan a los sarnosos cada siete días, cuando los jueves me dan moquette, ellas las cortan y acomodan toda la parte de cuchas, cepillan los caballos, sacan fotos, se las pasan a los amigos y las publican en Internet. Es bueno que tengan madrinas que los toquetean una vez por semana”,
 dijo Gabriela Moreno y contó: “En invierno por ejemplo, hubo una que compró polar  y  otra  hizo  las capitas para todos los perros veteranos, pero se las pegaron con pegamento y al otro día no las tenían más. Fueron a sacarles fotos y andaban los perros con las capas tiradas por todos lados, pisándolas y les dio un ataque de caspa”.  

Para ser padrino  o madrina no es necesario cumplir ningún requisito, sólo basta con brindarles afecto, querer ayudarlos y dedicarles un poquito de tiempo. 

ESPEJO.
 Al mantener una breve charla con alguna de las responsables de los refugios, enseguida salta a la vista que nuestro comportamiento con los animales es un claro reflejo de cómo nos comportamos en sociedad. 

"Tenemos un país con altísimos niveles de  violencia doméstica. Hay antecedentes de grandes violadores y asesinos, que de chicos fueron crueles con animales, no podés esperar otra cosa cuando crezcan y obviamente lo van a hacer con la mujer y los hijos”. Afirmó Gabriela Moreno.
 

Otra característica se presenta a la hora de realizar las castraciones.
 

Todos los responsables de los refugios coincidieron en que la mayoría  de las personas no están de acuerdo en castrar a los machos, porque existe la idea de que el perro tiene que “divertirse”, por el contrario las perras son las que quedan preñadas y generan problemas. Esto sugiere una sociedad machista y prejuiciosa.
 

También es sencillo darse percatarse de que la presencia masculina es escasa, si bien hay funcionarios, las que llevan adelante los refugios y se prestan como voluntarias, son mujeres, lo que genera la pregunta: ¿son los hombres menos sensibles a la problemática?



Investigación: Denisse Núñez Pintos
Locutora profesional (radial y televisiva),
egresada del Instituto I.P.E.P.
Y estudiante de Periodismo en el mismo Instituto.



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